Para la mayoría de las pacientes, la exposición a las radiaciones está médicamente justificada y los riesgos radiológicos al feto son mínimos.


Las dosis prenatales, debidas a la mayoría de los procedimientos de diagnóstico llevados a cabo de manera adecuada, no presentan un incremento apreciable del riesgo de muerte prenatal, malformación, o deterioro del desarrollo mental sobre la incidencia natural de esos factores.



Cuando el número de células en el embrión es pequeño y su naturaleza aún no está especializada, el efecto más probable es un error en la implantación o la muerte no detectable del embrión; las malformaciones son improbables o muy raras.
